viernes, 17 de junio de 2016

LO QUE SE

LO QUE SÉ


A partir de los quince años comencé a educarme solo. Mamá leía a Moravia, papá el Digest y biografías de personajes como Napoleón, para descifrar porqué habían sido exitosos. Veían películas de acción o comedias de Doris Day. A los 18, “Jules et Jim”, que hasta hoy sigue siendo mi película favorita, me mostró una relación diferente entre hombres y mujeres que la que me habían enseñado mis padres. Iba al Lorraine todos los días. Ver los primeros films de Bergman fue como seguir un curso intensivo sobre el amor, el matrimonio, la pasión, la infidelidad. Después siguieron Fellini, Visconti, Godard. Fueron años de genios. 


Chandler, Hammet, Mac Coy, los policiales de la serie negra me enseñaron como funcionaba el mundo. La frontera difusa entre el bien y el mal. Que los ricos y poderosos podían manejar la ley a su antojo. Nada era lo que aparentaba ser y había que moverse con cuidado.


Siempre quise expresarme. Soñaba con trabajar de algo que me hiciera feliz y me pagaran por ello. Levantarme contento todas las mañanas para ir a hacer eso que quería hacer. Ser arquitecto me lo permitió durante varios años y aún hoy, cuando lo hago, me sigue emocionando. Ver hechas en la realidad cosas que uno dibuja en un papel te crea sensaciones cercanas a la felicidad.


Siempre me gustó escribir. Es otra forma de expresarme. Lo mejor es que no hay clientes entre medio. Sólo lectores anónimos. Pero no es sencillo publicar lo que uno escribe. Nada es perfecto. Aun así, hay que ir en busca de lo que uno quiere ser. Es lo único que vale la pena en la vida. Renunciar a eso es hundirse en la mediocridad. Prefiero la lucha. La gente vive descontenta porque se la pasa haciendo cosas que no quiere hacer.


La tensión, el exceso, me motiva. La paz, la calma, la dejo para los veraneos. Me encanta sentarme en una reposera cómoda mirando el mar. Me puedo quedar horas así, sin hacer nada. Odio trabajar cuando estoy descansando.

Tuve amigos que usaban sus veraneos para ir de campamento. Descansaban trabajando. Yo leo. Me pongo al día con los libros que se fueron juntando durante el año. Vuelvo pleno de energía y cargado de las vivencias de otras personas que es lo que me transmiten los buenos libros. 


No se puede vivir con miedo. Es cierto que el mundo es un sitio hostil, pero creo lo que te tenga que pasar, te pasará, no lo podrás evitar. Sé que es una forma fatalista de ver las cosas pero es lo que me permite vivir sin miedo. No soy tonto, no tomo riesgos inútiles, me cuido todo lo que puedo, en todos los aspectos. Sólo tengo un momento a la mañana muy temprano en que suelo despertarme aterrorizado por todo lo que me puede deparar el día que se inicia: errores, fracasos, discusiones, accidentes. Mientras me afeito, me visto, voy recuperándome y, cuando salgo a la calle, estoy entero. Listo para enfrentar lo que me depare la vida.


Tengo cuatro hijos varones. No fui bendecido por hijas mujeres como hubiera querido. Cuando son chicos te idolatran. Cuando crecen te critican. Quieren ser diferentes. No importa que seas un buen tipo, que hayas sido un buen padre, quieren ser distintos de vos. Crecen a tu costa. Contra vos. Es doloroso, pero hay que entenderlo, es parte de su crecimiento y hay que poder pasarlo.


Educar hijos es complicado. Hay que enseñarles que el mundo no es lo que parece ser.
Que tienen que decodificar un continuo bombardeo que viene de la calle, de la prensa, de la televisión, de otros chicos que ven la realidad como se la hacen ver. De continuo tienen que aprender a distinguir lo real de lo ficticio, lo verdadero de lo falso. Y aun así, que hay leyes que son antipáticas pero que, para vivir en sociedad, hay que respetarlas. No es un trabajo sencillo. Mis cuatro hijos lo entendieron y eso me llena de satisfacción.


Mi padre quería a toda costa que trabajara con él. Tenía un negocio de venta de productos de los más variados. Como no me interesaba, me negué. Se ofendió. Pasó unos años sin hablarme. Hasta que un día se acercó a la habitación donde yo dibujaba mis proyectos para la facultad y me dijo: “Estoy contento que sigas Arquitectura, te va a ir bien”. Tres meses después tuvo una obstrucción en la tráquea y murió. Yo tenía 22  y él 62. Hasta hoy bendigo su interés por reconciliarse conmigo.


Nunca traté de influenciar a mis hijos para que se dedicaran a esto o a lo otro. Me interesó que tuvieran los ojos bien abiertos y que fueran buenas personas. Después, que hicieran lo que quisieran con sus vidas. 


Es tonto morirse. Se llega a la edad en que la vida puede terminar en cualquier momento con una lucidez extraordinaria. Si conseguimos llevarnos lo mejor posible con nuestro cuerpo, son los mejores años. Los hijos son grandes, tienen sus vidas hechas y te podes dedicar a las cosas que más te gustan.  Llegará un día en que la ciencia alargue la vida al doble o al triple de lo que hoy vivimos. Va a ser hermoso poder vivir muchos años más después de haber llegado a la madurez que se alcanza entre los 60 y los 80. 


Odio el exceso de tecnología que nos rodea. Rescato al DVD, que me permite volver a ver todas las veces que quiera las películas que me dieron placer. Y a Internet, que pone a mi alcance todo el conocimiento que existe, desde las frivolidades más tontas hasta los temas más serios. Aborrezco los celulares. En los restaurantes veo a las parejas unidas a sus celulares durante toda la cena. El otro no existe. Es un espectáculo muy triste de ver. 

5 comentarios:

  1. Genial relato. Un resumen de momentos emotivo, diáfano, y sincero.
    Te quiero mucho pa!

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  2. Hermoso relato. Serio. Sincero. Intenso. Con esa declinacion justa producto de los años vividos pero mas aun y sobre todo de un talento trabajado por la perseverancia de los verdaderos maestros. Vida y loteratura. Chapeau querido primo hermano !

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  3. Hermoso relato. Serio. Sincero. Intenso. Con esa declinacion justa producto de los años vividos pero mas aun y sobre todo de un talento trabajado por la perseverancia de los verdaderos maestros. Vida y loteratura. Chapeau querido primo hermano !

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  4. Si este pequeño texto los emocionó, misión cumplida. Besos para todos

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  5. Si este pequeño texto los emocionó, misión cumplida. Besos para todos

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